DECLARACIÓN DE LA FSM SOBRE EL PRIMERO DE MAYO DE 2026

23 de Abril de 2026

El Movimiento Sindical Clasista Internacional, los trabajadores y los sindicatos militantes de todo el mundo conmemoran con luchas el 140.º aniversario de la lucha obrera en Chicago en 1886. Rinden homenaje al heroico Primero de Mayo obrero, símbolo de la lucha incesante de la clase obrera contra la barbarie capitalista, con nuevas luchas clasistas, determinación y solidaridad internacionalista.

Con motivo del Día Internacional de los Trabajadores, la Federación Sindical Mundial, la organización sindical internacional más histórica, que representa a más de 105 millones de trabajadores en todos los rincones del mundo, brinda un mensaje cálido y combativo a todos los trabajadores y campesinos, a la gente sencilla del esfuerzo y el trabajo.

Los mensajes y las reivindicaciones de los pioneros de Chicago de 1886 siguen siendo actuales y necesarios hoy en día. La crisis del capitalismo se agrava y se generaliza. Las desigualdades sociales se amplían dramáticamente. Las libertades democráticas y los derechos sindicales están siendo atacados en todo el mundo, mientras que las guerras imperialistas y las intervenciones están a la orden del día.

Los acontecimientos internacionales confirman que las rivalidades geopolíticas y económicas mundiales siguen amenazando directamente la paz y la seguridad mundiales, con el riesgo incluso de una catástrofe nuclear. Las guerras imperialistas, las intervenciones, las sanciones y los bloqueos continúan y se intensifican.

El genocidio de los palestinos en Gaza y la barbarie inconcebible del Estado israelí, el ataque no provocado y asesino de EE. UU. e Israel contra Irán, la invasión de Venezuela y el secuestro del presidente legítimo del país, las amenazas terroristas contra Cuba socialista y el intento de estrangular su economía y a su pueblo, mediante el criminal bloqueo energético, han puesto de manifiesto una vez más, en todo su esplendor, la hipocresía, el cinismo y el carácter inhumano del imperialismo.

Los gastos militares aumentan de manera explosiva, mientras que organismos como la OTAN y la Unión Europea refuerzan la militarización y promueven la economía de guerra como una «salida para el desarrollo». Al mismo tiempo, se pide a los pueblos que paguen el costo mediante nuevas medidas de austeridad, privatizaciones y el desmantelamiento de los logros sociales.

Al mismo tiempo, la crisis energética, la inflación y la carestía siguen mermando los ingresos de los trabajadores. Los salarios se mantienen estancados, mientras que las ganancias de las multinacionales y los gigantes energéticos se disparan.

Las consecuencias de esta situación afectan aún más a los grupos más vulnerables de la clase obrera. Las mujeres trabajadoras, los jóvenes y los migrantes se enfrentan a una mayor explotación, salarios más bajos, mayor precariedad laboral y un acceso limitado a la salud, la educación y la cultura. Son las primeras víctimas de las políticas antiobreras y de la desregulación laboral, lo que las hace especialmente vulnerables a los ataques del capital.

Al mismo tiempo, la salud y la seguridad en los lugares de trabajo se deterioran sistemáticamente. Las medidas de protección se consideran un «costo» para la patronal, lo que da lugar a un aumento de los accidentes laborales. Cada día, trabajadores resultan heridos o pierden la vida en aras del lucro, revelando de la manera más trágica las prioridades del sistema.

La nueva era de la digitalización y la inteligencia artificial, en lugar de aprovecharse en beneficio de los trabajadores y la sociedad en su conjunto, se utiliza para intensificar el trabajo, vigilar a los trabajadores y ampliar las formas de empleo flexibles. La inseguridad, el trabajo precario y la desregulación de las relaciones laborales se generalizan.

Al mismo tiempo, se intensifica la represión estatal y patronal contra las luchas. Se persigue a los sindicalistas, se penalizan las huelgas y se restringen las libertades democráticas. Los migrantes y los refugiados son blanco de ataques, se les utiliza como mano de obra barata y se convierten en víctimas del racismo y la explotación.

Ante esta realidad, la respuesta de la clase obrera no puede ser la sumisión.

Exigimos:

- Aumentos salariales y convenios colectivos con plenos derechos.

 

- Medidas de protección efectiva contra la carestía y la inflación.

 

- Salud, educación y seguridad social públicas y gratuitas para todos.

 

- Reducción de la jornada laboral, empleo fijo con horario estable, eliminación de las formas de trabajo precario y protección de los trabajadores en las plataformas digitales.

 

- Medidas de salud y seguridad en todos los lugares de trabajo.

 

- Respeto a los derechos sindicales y las libertades democráticas.

 

- Protección de los migrantes e igualdad de derechos para todos los trabajadores.

 

Los trabajadores no tienen ningún interés en las guerras y las rivalidades de los poderosos. Por el contrario, solo tienen que ganar con la unidad, la solidaridad y la lucha común.

La FSM llama a los sindicatos a rechazar la conciliación y la sumisión. A reforzar sus luchas y a organizar la lucha en cada lugar de trabajo, en cada sector, en cada país, contra la barbarie del sistema del lucro y la guerra.

La fortaleza está en la organización. La esperanza está en la lucha.

En honor al Primero de Mayo de 2026, convocamos a movilizaciones de lucha en todo el mundo con el lema:

¡Nuestras vidas y nuestras necesidades o sus ganancias!

–    ¡Ningún sacrificio por las guerras y las ganancias del capital!

–    Trabajo con derechos, regulado por convenios colectivos

–    Satisfacción de las necesidades actuales de los trabajadores

 

¡La solidaridad y el internacionalismo son las armas de la clase obrera!

 

Hagamos de este Primero de Mayo un hito de lucha y contraataque, por un mundo sin guerras imperialistas ni intervenciones, sin discriminaciones ni explotación del hombre por el hombre.

 

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

 

¡VIVA LA SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA!

 

 

 

 

 

 

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