8 de Marzo: nuestros derechos son innegociables
El 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, vuelve en un momento de retroceso de derechos conquistados por millones de trabajadoras en todo el mundo. Mientras se multiplican los presupuestos de guerra hasta el 5% del PIB, por mandato de la OTAN, se amenazan directamente las condiciones de vida y de salud de la clase obrera. Cada euro que se desvía a la guerra falta en sanidad, educación, cuidados, igualdad, pensiones y derechos laborales.
Por eso las mujeres trabajadoras volveremos a las calles este 8 de Marzo: no aceptamos retroceder en derechos, dignidad, igualdad y paz. Nuestros derechos son, simple y llanamente, innegociables.
La desigualdad atraviesa toda la vida de las mujeres trabajadoras
Las desigualdades por razón de sexo atraviesan el empleo, la participación social y política y también la vida familiar. Según la OIT, la brecha salarial de género ronda el 20% a nivel mundial y, en la Unión Europea, se sitúa en torno al 12–13% por hora trabajada. En España, la brecha anual es del 15,74% y llega al 19,39% en las mujeres de 55 a 59 años, lo que se traduce en salarios más bajos hoy y en pensiones más bajas mañana.
Esta desigualdad también se ve en el acceso al empleo: menos del 50% de las mujeres en edad de trabajar está en el mercado laboral, frente a más del 70% de los hombres. Además, las mujeres están sobrerrepresentadas en el trabajo a tiempo parcial y temporal, en sectores feminizados como los cuidados, el comercio, la limpieza o el trabajo doméstico, donde los salarios son más bajos y la precariedad es la norma.
La precariedad femenina no es un fallo del sistema

La precariedad laboral de las mujeres, especialmente jóvenes y migrantes, no es algo coyuntural ni un “exceso” puntual: es una condición de existencia del propio sistema capitalista. Los salarios más bajos en los sectores feminizados permiten reducir costes laborales y sostener los márgenes de beneficio de las empresas.
Cuando los gobiernos recortan servicios públicos o privatizan los cuidados de personas dependientes, esa carga se traslada a los hogares y recae sobre los hombros de las mujeres. Las mujeres trabajadoras invierten siete veces más tiempo que los hombres en trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, sumando una doble y triple jornada que destroza la salud y limita la participación social y sindical.
Lo que exigimos como clase trabajadora
Como mujeres trabajadoras que sufrimos a la vez la opresión de sexo y de clase, levantamos una agenda clara de reivindicaciones.
- Reorganización de la jornada laboral y flexibilidad horaria, de hombres y mujeres, para garantizar un reparto real e igualitario de las tareas de cuidados.- Reconocimiento, valorización y cuantificación del trabajo socialmente necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo.
- Reorganización social del trabajo, situando la vida y los cuidados en el centro y no la ganancia empresarial.
- Recursos públicos suficientes para una conciliación real: red de guarderías públicas, comedores municipales, espacios públicos lúdicos para adolescentes y servicios comunitarios de cuidados.
- Dotación económica estable para la prevención y erradicación de la violencia de género, con medidas integrales y efectivas.
- Confrontación abierta contra los discursos misóginos y machistas que legitiman la sumisión de las mujeres.
- Reparto de todo el trabajo socialmente necesario, remunerado y no remunerado, entre hombres y mujeres.
- Salarios dignos y suficientes para vivir, sin discriminación por razón de sexo.
8 de Marzo y todos los días: en la calle y organizadas
El 8 de Marzo no es un día de consumo morado ni de marketing institucional: es una jornada de lucha de la clase obrera y, muy especialmente, de las mujeres trabajadoras. Cada recorte, cada privatización y cada euro que se desvía a la guerra se pretende sacar de nuestros derechos, de nuestra salud y de nuestras vidas.
Este 8 de Marzo y todos los días, llamamos a llenar las calles, a organizarnos en los centros de trabajo y a reforzar el sindicalismo de clase para defender lo que es nuestro.
VIVA EL de 8 MARZO
VIVA LA LUCHA DE LAS TRABAJADORAS
VIVA LA CALSE OBRERA
